Felipe Maqueira

El amor al Arte es placer, es sanador y anima como sociedad a seguir urdiendo y tramando como un tejido, testigo de vida.

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Los ancestrales azulejos que poblaron las casas de la Ciudad Vieja y los antiguos caserones del interior, fueron el motivo de mi otra mirada, del material frío e igualador que llenó de blanco y azul los alféizares, corredores y cocinas de las moradas uruguayas.
El traslado de la medida clásica de 11×11 de un azulejo, me lleva a tenerlo más cerca, de la distancia visual que domina mi espacio reducido a un 20×20.
Las apariencias juegan un rol importante en mi obra, lo real y lo efímero que puede resultar de lo simulado, entra con humor en mi trabajo.
La tela de algodón trasmuta la opacidad que modifica el brillo que queda de los antiguos azulejos. Los cortes, pliegues, bordados e intervenciones dadas por diferentes textiles enriquecen mi fascinación por el material y disfrute que provoca encontrarme con un objeto que puedo manipular y sentir.
Serie: Para la mujer de los azulejos, Nro. 33, 20 x 20, Estampado, bordado y pegado con lona de algodon, cinta de seda, organza, lurex.
Serie: Para la mujer de los azulejos, Nro. 36, 20 x 20, Estampado, bordado y collage con lona de algodón, cinta de seda y algodón.
Ambos modelos inspirados en azulejos franceses del Siglo XIX, hallados en Uruguay y Brasil.
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